Incómodo
Me quedé pensando en dos cosas, después de mi escrito de inauguración. La primera, es la respuesta que le di a mi superyo cuando me empezó a atacar con el síndrome del impostor. Debería haber contestado distinto, así que le voy a responder de nuevo: “¿Sabés qué? SÍ, me creo especial. Tan especial como todos los demás. Tan merecedor de mi propio lugar como todos los demás. ¿Sabés? A otro tonto con tus golpes bajos, que ya no caigo tan fácilmente.” Y por otro lado, me quedé pensando en este lugar incómodo en el que estoy hoy. En la mitad del proceso de transformación, y en cómo estar acá es como estar parado en un solo pie toda la mañana después de haberte reventado el meñique de ese pie contra un mueble. En realidad, no es que me quedé pensando, es que me quedé sintiendo. No sé si a ustedes les pasa, que las emociones se convierten en sensaciones físicas que pueden sentir con claridad. Yo la suelo sentir en mi espalda y en mis hombros. Es como si un microorganismo maligno estuv...